viernes, 24 de abril de 2015

Mi poema de abril

Picoteando la cáscara
De algún viejo recuerdo
Con la lluvia de abril
Nacerá mi poema
Le pondré mil colores
Los más puros y claros
Una música tenue
Y un perfume de nardos.

Como una luciérnaga
Brillará titilando
Y subirá por los aires
Escapando de mi alma
Se estirarán mis manos
Sin poder alcanzarlo,
Se quedarán mis labios
Como siempre rogando:

Que una estrella lo guíe
Que lo lleve a tu lado,
Pues si tú lo encontraras,
Si llegas a escucharlo
Mi poema de abril

Quizá viva hasta mayo.

Por Ramón de Almagro

martes, 7 de abril de 2015

Cultura y Arte por la Paz

En Bogotá se lleva a cabo la primera Cumbre Mundial de Arte y Cultura para la Paz de Colombia, entre el 6 y el 12 de abril. Este evento es organizado por el movimiento cultural Artistas por la Paz, la Alcaldía Mayor de Bogotá, en cabeza del Instituto Distrital de las Artes de Bogotá, entidad adscrita a la Secretaria de Cultura, Recreación y Deporte, y la Alta Consejería para los Derechos de las Víctimas, la Paz y la Reconciliación.

Cómo me gustaría ver en esa cumbre a líderes que desde hace más de diez años han apostado a la Paz por medio del Arte y la cultura.

Convoco a Carlos Suarez a la #ComunidaddeSantaRosa a #LaAldeaComunicaciones, a Mauricio Martínez, Ivan Morales, Alexandra Bejarano, Diego Loaiza, Malu, David, Johana Marín, a Natacha; por supuesto a Jim, Dalila y al General Larvencio entre otros.

La comunidad de Santa Rosa está ubicada  en la localidad de San Cristóbal al Sur Oriente de Bogotá, en ella conviven  desmovilizados del ELN, la Farc, ex paramilitares y desplazados por la violencia. Algunos de ellos dejaron las armas motivados por el Decreto 128, emitido por la Presidencia de la República en el 2003, en cuanto a la reincorporación de la vida civil. 

La comunidad inicia un proceso de reconciliación y de reconocimiento con los vecinos ya asentados anteriormente, en el que se vive claramente una integración en la que entró en juego el perdón, la aceptación del otro interactuando por medio del Arte y la Cultura, música, danza, vídeos, la olla comunitaria, entre otros. En el 2008 junto con La Aldea Comunicaciones realizaron un documental llamado “Santa Rosa Reparando corazones” en la participación es unánime y activa.

En cuanto a La Aldea Comunicaciones, es un colectivo de jóvenes profesionales de las Ciencias Sociales, que desarrolla proyectos de comunicación para el desarrollo desde el 2007. Jóvenes que tienen claro que la Paz se logra con acuerdos reales, con hechos, con trabajo y actividades que  no dejen olvidar el pasado para rehacer el futuro.

Convoco a una Paz por medio de la Cultura y el Arte, una paz con diálogos justos y no unos “diálogos de paz” con intereses personales, con incremento del engaño. Una Paz participativa, en la que los actores del conflicto busquen herramientas de reconstrucción, de interés por el Otro en pro del registro mutuo y como resultado una sociedad que viva en colectividad y cooperación. 




Yo sigo apuntando por el Amor y el perdón, a la Cultura y el Arte para una Paz verdadera.



jueves, 2 de abril de 2015

Un corte


Dicen que una mujer que se corta el pelo, está por cambiar su vida.
                                                                                                     (Frase película Coco antes de Chanel)

Hace casi cuatro años hice un corte en mi vida, no un corte de cabello precisamente aunque también hubiese sido buena idea. Hice un corte sentimental que no sólo cambió mi vida, también cambió la de él.
La decisión
Para muchas personas que nos conocían como pareja y para nuestras familias era una locura mi decisión, pero nadie mejor que nosotros para saber qué fue la más sensata.
Las personas solemos creer que hay un principio de pertenencia sobre el otro, luego interviene una suerte de egoísmo que a su vez llama  a la inseguridad y al malestar espiritual.
Lo anterior me pasó, un día dejé de creer en mí y me apoderé de la vida de él, dejé de ser yo y me envolví en un mundo que sólo estaba en mi imaginación, sin importar que la vida nos dijera que no era así como nuestro amor debía florecer; hasta que un día lo entendimos.
El proceso
No voy a decir que fue fácil o que no sufrí, o que no lloré; por el contrario fue tan duro y tan doloroso que en un momento pensé que no iba a levantarme de la tristeza.
Fueron días en que no pensaba más que en mi dolor, en mi angustia, en todo lo que no fue y lo que pudo ser, días que fueron pasando y así mi vida pasaba sin ninguna gracia.
Son muchas las historias que se pueden relatar de aquella fecha, aunque como ya pasaron es mejor relatar los que vinieron y los que vendrán.
El cambio
Definitivamente el cambio está en el querer y en el hacer, no se puede pretender que la situación tenga un giro milagroso, sin antes querer que eso suceda e iniciar  una nueva empresa y trabajar a diario.
Abrí mi mente y mi corazón a todo lo bello que me rodeaba, salí de un mundo imaginario a un mundo lleno de realidades en los que yo estaba llamada a ser parte, a servir, llamada para actuar, pertenecer, descubrir; trabajar, sembrar.
Comencé a crear un reconocimiento de mi misma, de lo que me gusta, de lo que no, de mis capacidades y defectos, inicié un romance conmigo, un amor por mí. Pude  ver mi relación personal con los demás y mi vida espiritual.
Durante todo el proceso de duelo y en el cambio, recibí, sí, recibí (sé de mujeres que no lo quieren recibir) todo el apoyo y las oraciones de mi familia, la fidelidad y amor de mis amigas:fundamental para seguir. Es tan importante recibir con gratitud, es un plus para emprender el cambio.
Dejé de pensar en lo que no fue e inicié un nuevo espacio en mi vida. Cesaron las quejas y las culpas, el dolor fue cambiando y yo fui creciendo.
Aunque también cometí errores durante el proceso y durante el cambio, y por éstos pido perdón a las valiosas personas que se vieron afectadas.
Realidad      
Hablar de una amistad en una ex pareja puede ser una utopía, sólo que en mi caso fueron muchos años juntos y un gran acontecimiento, que deja a un lado algún rencor entre nosotros, más bien, todas esas vivencias permitieron que hoy logremos un acercamiento profesional, de respeto, con un verdadero amor, ese que la vida nos dijo siempre que debíamos vivir, un amor philla, que según los griegos se manifiesta en un amor fraternal.
Cuando se crece en lo espiritual se puede entender el para qué de las cosas que suceden, esas que en su momento creímos que eran malas, que quizá sí, o quizá no.
Hoy
Hoy él se casó con una virtuosa y hermosa mujer, tiene un bello hogar y obtuvo un cambio; yo hoy tengo mi corazón sano, abierto y listo para amar y obtuve un cambio.
Amor y perdón la clave en nuestra sociedad y en cualquier entidad de la misma.



  Soy Sofía Rodríguez, soy un agente de cambio, creo en el amor y en el perdón, en que la vida es sagrada y en que los jóvenes y las mujeres tenemos que ser parte del cambio en nuestra sociedad.

lunes, 9 de febrero de 2015

La casa

La  basura


No vamos a tener una sociedad si destruimos el medio ambiente. (Margaret Mead)

Me pregunto si usted tira basura en el piso de su casa, o si por el contrario los levanta para que cada día esté más bella y limpia. 

Recuerdo a unos chicos en Bogotá que detuvieron su auto en una calle principal, sólo para dejar en el piso unos envases de comida, es decir basura. De inmediato me invadió un sentimiento de rechazo que despertó una alarma y corrí antes que pusieran de nuevo el auto en marcha y les devolví los envases que se les había “caído al piso”.

Casos como el anterior los veo cada día y muchas veces siento una impotencia y los imagino haciendo lo mismo en sus casas o lugares de trabajo.

El barrio, la ciudad, el pueblo; el lugar que visita, donde vive, es su casa, es mi casa y es la casa del Otro, es un lugar público que compartimos; no por eso podemos dejar la basura en cualquier lugar o tirarla al piso, -total no es de nadie- sin entender que es  el lugar de todos.

La basura que genera una persona es  privada, si esa basura la dejamos en la calle la hacemos pública, lo que nos lleva a un conflicto entre lo público y lo privado; desde ese contexto hay una verdad lógica: mi basura (privado), no pertenece a mi vecino (pública), así cada uno se hace cargo de esa su basura, dando un primer paso para una responsabilidad social, que siempre empieza desde el individuo.

La clave del tema de la basura, y de todo lo que tenga que ver con la convivencia en mi casa, está en 
ver al Otro, como Otro, con respeto,  y como miembro de esta gran casa.








martes, 6 de mayo de 2014

Ruth (La amiga)


Para mi amada sobrina.

Habrán días en que te sentirás muy feliz, otros en que no tanto, habrán días que te vas a querer comer el mundo, yo te ánimo, hazlo!  La vida tiene tantas cosas hermosas  que  no vale la pena detenerse en pensar en los días no tan felices.

Sé feliz como consideres que viene la felicidad, canta, sueña, ríe, ríe mucho, no dejes de hacerlo; estoy ciento por ciento segura que reír sana.

No te separes nunca de Dios, cree en tus principios, cree en ti, en tus habilidades, en tu belleza, en tu inteligencia, en tu sabiduría. No dejes de amarte.

No olvides la bondad,  amar al prójimo, a los tuyos y a los “otros”, sigue llevando y alimentando tu corazón de hospitalidad; es lo más gratificante para el alma.

Estudia, lee, crece intelectualmente, aprende, actúa, investiga, sé curiosa; analiza; no olvides tus sueños, créelos y realízalos.

Sigue siendo valiente y esforzada, cuando las cosas son difíciles de alcanzar la gratificación es enorme.

Nunca te habitúes a las trágicas noticias que ves a diario, ora, ora, no importa que no conozcas a los implicados.

Cultiva tu capacidad de sentir, siente cada instante, cada momento, con toda tu mente;  tu alma y tu cuerpo.

Sé fiel al significado de tu nombre (amiga), crear verdaderas amistades es regocijo para el alma y el espíritu.

Abraza, extiende tu mano, acaricia, consuela, escucha, habla, sonríe, entrega; ánima, llama, y nuevamente abraza.

No te preocupes por nada, ocúpate, así encontraras la solución.

Recuerda que ser mujer es la mejor de las experiencias de vida, disfrútalo, vívelo y comunícalo; que todos sepan la bendición que recibiste.


Nota de amor:
A tus hermosos 15 años superaste mis expectativas, soy la tía más orgullosa y no lo digo como un cliché; sí con certeza.

Te amo hermosa sobrina, obra de Dios, el creativo y diseñador número uno.


jueves, 17 de octubre de 2013

Y sin risa no seríamos...

Sin risa, sin ocurrencias, sin chistes flojos, sin felicidad, sin palabras de amor, de fuerza; sin palabras de ánimo y de admiración no seriamos los Rincón, bueno unos Rodríguez Rincón, otros sólo Rincón, que al final no importa, porque somos los de Blanca Hilda, los de la Guerrera Valiente.

Hoy tuve una hermosa reunión familiar un tanto particular, gracias  al avance de la tecnología que tanto me atropella (lo confieso), leímos, cantamos, lloramos y reímos, reímos, reímos; y nos fortalecimos y nos  unimos desde la distancia, sí, un oxímoron, nos unimos, y reímos.

Extrañaba esas reuniones con ustedes mis hermanos y usted madre mía, con mis cuñadas;  las que con un humor hablamos de todo y de nada pero siempre con una conclusión: Somos una familia que se ama y se fortalece, y es feliz en cualquier situación, y se une, así sea desde la distancia.

Y sin la risa no seríamos...

martes, 18 de junio de 2013

¡Tomémonos un tinto, seamos amigos!

El título hace referencia al slogan publicitario de una marca de café colombiana muy reconocida,  todos los de mi generación crecieron escuchando en la radio este comercial, y viendo al granito de café como cambiaba su aspecto a un excelente grano de café, gracias a la magia de un hada. Este slogan ha sido referencia en muchos hogares colombianos; incluso, en casa lo usábamos para amistarnos en forma jocosa con mis hermanos, luego de alguna pequeña pelea.

El café en mi tierra es signo de reunión familiar, de trabajo, une amigos, amores, es un motivo para conocer personas; para estudiar, para socializar y hasta para dar un adiós a un ser querido. El tinto es un café. En algunos lugares lo hacen con panela[1] y canela, según la región.

En casa cada mañana mi mamá nos despertaba con un tintico (el mejor), no era lo mismo levantarse de la cama sin ese delicioso sabor de café en la boca, daban ánimos para ponerse en pie y empezar el día. No puedo dejar de contarles que es imperdonable no  ofrecer un tinto a las visitas, es casi de mala educación; colombiano que se respete sabe hacer tinto. Son recuerdos que me inspiran para escribir, y recordar lo que hace un café, pero más lo que hace una familia usando como excusa el famoso tintico.

Hace poco una de mis mejores amigas se graduó (recibió) de magister de la Universidad Austral de Buenos Aires, en la ceremonia uno de sus profesores daba las palabras de clausura (casi una cátedra de comunicación) fueron algo densas, pero lo que rescaté de toda su oratoria, fue la mención que dio de mi país como país hospitalario. Enfatizó en lo cálido que fue para él visitar Colombia y sentir que estaba en su casa.

Durante años pensé que solo mi mamá era una mujer con un gran corazón y con un espíritu de servicio, y es así, pero también hoy, desde otro contexto puedo ver que es una virtud del colombiano, es casi una necesidad hacer sentir a las visitas o al forastero como en su propia casa, brindarle un poco de comodidad y calor de hogar.

Los amigos del alma, los amigos amigos, son como casi hermanos, cuando van a casa (siempre sin avisar) algún miembro de la familia usa algún aforismo como: “échele más agua a la sopa que llego pepito”, o si llega a la hora de la comida “lo quiere la suegra”, “donde comen dos, comen tres”; entre otros. Ya es normal que se les encuentre en casa visitando así no esté el amigo, porque saben que si llegan a la hora que sea serán recibidos como en su propia casa.

La mayoría de veces las segundas o terceras citas con un chico (por lo menos en mi generación) eran en la casa acompañadas de un delicioso café, viendo fotos y escuchando la música preferida de los dos, con la media tarde (merienda) hecha por la mamá y los cometarios de fútbol de los hermanos o el padre. Lo anterior suena algo incomodo, pero  no sería igual sin esas miradas, tomadas de mano y besos casi a escondidas.

Días atrás conocí a la madre de un amigo colombiano que vive acá en Buenos Aires y vino a visitarlo; ella entre otras cosas, me dijo algo que hace mucho no escuchaba y que fue para mis oídos, lo que pudiera ser para mi paladar un ajiaco [2]: “¿Y cuándo va a Colombia?, cuando vaya, por allá la espero en la casa, será bienvenida”; esa frase es muy colombiana y muy  de madre, así que por unos segundos me transporté y sentí un olorcito a casa. Seguro que si voy a visitarla me recibirá con un delicioso café en pocillo. Cuando se vive lejos del hogar de origen, hay cosas más allá de lo material que hacen falta.

Para mí, el café se ha convertido en una herramienta de conquista, una herramienta para dar a conocer parte de mi tierra, de mi cultura; un orgullo con aroma y textura que por suerte aún conservamos. El café es un tema de conversación y la pauta para hablar de Colombia, de sus paisajes, de su gente, de su comida, de lo que significa para mi,  ser colombiana.

Cualquier excusa es buena para hacer amigos; y el café es la excusa perfecta.


¡Tomémonos un tinto seamos amigos!